Estoy construyendo un observatorio de IA, no otra lista de papers.
Research IA nace de una incomodidad sencilla: leer más enlaces no significa entender mejor lo que está cambiando.
Quiero que cada edición semanal devuelva orientación. Qué afirma un trabajo, qué evidencia lo sostiene, qué puedo extraer para construir algo y dónde están sus límites. El paper no es el destino: es una pieza dentro de una decisión.
Por eso el radar combina fichas editoriales, relaciones, gráficos y una memoria de desarrollo. La portada muestra la forma del campo; las fichas explican la señal; las ideas traducen la investigación en hipótesis; y el Second Brain conserva las preguntas que todavía no hemos resuelto.
La novedad no es valor.
Separar lo que el paper demuestra de lo que yo infiero y de lo que todavía conviene vigilar.
Leer tiene que cambiar algo.
Cada lectura termina en una extracción concreta, un límite explícito o un siguiente experimento.
El radar aprende por semanas.
Acumular cortes comparables sin inventar crecimiento, tendencias o certezas antes de tener datos.
La investigación deja rastro.
Guardar decisiones, preguntas y resultados para que la siguiente edición pueda corregir la anterior.